¿Cómo apareció nuestra Virgen al Indio Coromoto? Pues en las montañas cercanas a Guanaguanare, vivían los indios Coromotos. Un día, a finales del año 1651, el cacique de la tribu de los Coromotos caminaba con su mujer hacia su casa y al llegar a tu na quebrada vieron una hermosa señora caminando sobre las aguas. La señora les sonrió y Lee habló en su lengua diciéndoles -Acerquence! No teman yo soy la madre del cielo que los cuida y los quiere. Ambos quedaron embelesados con su belleza y sintieron confianza en sus palabras. La observaban con gran curiosidad, sin poder explicarse como se mantenía sobre el agua. En el ambiente s desplegaba un grato aroma de flores. Los dos instuían que se trataba de un evento sobrenatural y se regocijaron con el privilegio de presenciarlo. La señora les pregunto sus nombres e indagó por su familia y su gente. Entonces mientras su imagen se desvanecía se despidió diciendoles. ¡Quiero que vayan dónde los blancos -dijo refiriéndose a los españoles que vivían en las villas de los alrededores- Pidan que les echen agua en la cabeza, que los bauticen en la fe sde Li Hijo Amado, para que vayan a mi casa en el cielo. Cuando desapareció siguieron el camino, envueltos en una extraña sensación. La esposa del cacique rompió el silencio para preguntar -¿Entendiste eso de la agüita que quiere que nos echen en la cabeza? No respondió el cacique Coromoto. ¡No pero ya lo averiguaremos! Al llegar a la aldea contaron a la tribu todo los que les había sucedido, todos estaban maravillados,no imaginando que esa majestuosa Señora volvería a visitarlos en varias oportunidades, siendo vista por muchos de ellos cuando iban a la quebrada en busca de agua, a bañarse i a lavar sus ropas. Pues los comentarios eran el comentario obligado cuando se reunían a conversar. ¡Es una diosa! ¡No es una reina! ¡Es una mamá muy linda! Algunas veces la Señora llegaba sola,otras veces con un niño en brazos. Siempre con una hermosa sonrisa y una franca serenidad. Aparecía y desaparecia ante sus ojos, pero no les hablaba como.lo hacia con e cacique Coromoto. Cierto día se encontraba el Cacique Coromoto, limpiando su cómico, cuando de pronto se detuvo Juan Sánchez " un español muy noble que tenía sus tierras cerca de la tribu, pues el Cacique decidió contarle lo que le había pasado con la Señora resplandeciente, más lo que le había pedido ¡que le dijeran a los blancos que le echarán agüita en la cabeza cosa que no entendía. Ahhh ella lo que quiere es que los bauticen. Rápidamente Juan le contó a sus paisanos lo que les había pasado a los indios de la tribu. Y pronto los comenzaron a bautizarlos. El cacique de la tribu era terco mandon y voluntarioso y no podía aceptar que la tribu aceptara aso nomás las normas de los blancos. Atardecia el 8 de septiembre de 1952 cuando Juan Sánchez se encontraba en la plaza del pueblo y le pregunto si iba a bautizar a los ¡que le respondió que no! Al llegar a la casa se acostó con en su hamaca y comenzó a meserse. De pronto en la entrada de su choza había luces y destellos y el le pregunto ¿Hasta cuándo me persigues? Vete de aquí. Por tí abandoné mi conuco, todo. De pronto de bajó de su hamaca, camino hacia donde tenía su arco, la apunto pero no tuvo el valor de lanzar su flecha, luego se avalanzó sobre ella pará empujarla y sacarla de su choza, cuando trato de tocarla la luz resplandeciente desapareció, la choza queso en tinieblas, su mujer le dijo ¡Mira lo que haz hecho! A lo que él le respondió aún con rabia ¡Aquí la tengo en mi mano! El cacique se acercó hacia el fogon donde había una luz tenue abrió su puño y broto como rayos de le salian de su mano. Más bravo aún por lo que interpretaba como realización y venganza, envolvió el misterio que se agitaba dentro de su puño en una hoja de plátano y lo metió entre la paja del techo y la dijo -¡Ahí te he de quemar para que me dejes tranquilo! Al día siguiente el indiecito busco ayuda para la virgen y de fue hasta la casa de Juan Sánchez y le contó lo que esa noche había sucedido en su choza. Enseguida Juan se fue a casa de el cacique, con ayuda del pequeño el cual entro sigiloso a la choza, enseguida encontró el escondite agarro el envoltorio de hojas de plátano y lo entrego a Juan, este enseguida lo destapó y pudo percibir que lo que tenía entré sus manos, era un pedacito de tela rugosa, que a pesar de que media 2 cm y medio, destacaba claramente la figura de una mujer sentada con un niño en brazos. ¡Es la vírgen santísima! Al tiempo que se hacía la Señal de la Santa Cruz . Al llegar a casa Juan le mostró la imagen a su esposa quien entre llanto la besaba repetidas veces diciéndo ¡Es la Virgen de los indiecitos la Virgen de por estas tierras! La colocaron en un altarcito donde tenían otros santos y la alumbraron con una diminuta vela la cual ardua con una llama altisima, sin apagarse durante varios días. El domingo 9 de Septiembre el Cacique Coromoto se levantó muy tardé, pues paso muy mala noche por el percance de la Santa Señora, sin embargo esa tarde se fue a las montañas con un grupo de indígenas, al estar entre los matorrales el indio fue mordido por una serpiente, uno de sus acompañantes hizo una incisión en su pierna, justo en el sitio donde se le veía la huella de la picadura chupo la sangre, para de esta forma permitir que el veneno saliera de su cuerpo, más esto fue imposible la pierna enseguida comenzó a hincharse tomando un color morado mientras se lamentaba de dolor. De pronto se oyeron los cascos de un caballo, pues era Pepe López un criollo procedente de Barinas quien andaba perdido, y andaba dando vueltas buscando el camino hacia Guanaguanare y venía rezando un rosario pidiendo a la Virgen que le mostrará la pista, en eso escucho unos gemidos entré los matorrales dónde encontró al cacique casi moribundo rodeado de sus compañeros. El cacique hizo intentos de incorporarse y ante el asombro de todos pidió que lo bautizarán, que le echarán agua santa en su cabeza. Así fue lo devolvieron al poblado les pidió perdón a sus compañeros exclamando ¡Les he pedido perdón desde lo corazón y se que ella me recibirá con el abrazo que no pudo darme!.El Cacique dió un segundo suspiro y expiró sonriente con los ojos abiertos mirando al cielo. La noticia se regó como pólvora, el Cacique fue velado en casa de Juan Sánchez considerado un santuario, a dónde la cristiandad acudía a rezar, a dar gracias, y a pedirle a la virgen favores y bendiciones.


Hola muy hermosa la historia de Nuestra señora de Coromoto. Te reconmiendo dar espacio entre parrafo, para que pueda obtener un buen es post estructurado.