veces en la vida estamos acostumbrados a algo que vemos más allá, a veces nos estancamos trabajando como empleados de una empresa ganando un salario que te cubre la mitad para vivir, por miedo a dejar lo que tienen es perder grandes oportunidades en la vida que aún no has descubierto. En esta ocasión les quiero contar una historia que me contó una vez mi padre, cuando muchas veces me decía que dejara de trabajar en esa entidad pública que le pagaban muy mal, pero yo no lo hacía por miedo a abandonar mi único ingreso, el día que decidí renunciar recordé esta historia.
Esta es la historia de un aprendiz, que emprendió un viaje con su maestro y transformó su forma de ver las cosas.
Caminaron por las partes más pobres de la comunidad hasta llegar a una casa que estaba a punto de colapsar, era la casa más humilde y daba un aspecto de abandono total. Allí vivían ocho personas en diez metros cuadrados, dos abuelos, dos padres y cuatro hijos, con ropa vieja... Allí, en ese lugar, pasaron la noche su maestro y su discípulo.
En medio de esta pobreza, esta familia tenía una posesión: una vaca.
Una vaca que con la poca leche que producía, proveía a esa familia del escaso alimento de algún valor nutritivo. Pero más importante aún, esta vaca era la única posesión material de valor que tenía la familia. Era lo único que los separaba de la miseria total.
Al día siguiente, muy temprano y sin despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de casa y antes de partir, el maestro le dijo a su discípulo: "Es hora de que aprendas la lección que has venido a aprender".
Sin que el joven pudiera hacer nada para evitarlo, el anciano sacó un puñal que llevaba en su bolso y mató a la pobre vaca que estaba atada a la puerta de la casa, ante la mirada incrédula del joven.
Maestro, el joven dijo: “¿Qué has hecho? ¿Qué lección es esta, quién eres tú para dejar a esta familia en la ruina total? ¿Cómo pudiste matar a esta pobre vaca, que representaba lo único que poseía esta familia? Ignorando
las preguntas del joven, el anciano se dispuso a continuar la marcha, y el maestro y el discípulo partieron sin poder saber qué destino correría esa familia ante la pérdida de su única posesión.
Durante los siguientes días, una y otra vez , el joven se enfrentó a la idea de que, sin la vaca, esta familia seguramente moriría de hambre.
Un año después, los dos hombres decidieron volver por esos caminos para ver qué suerte había corrido aquella familia. Buscaron de nuevo la humilde posada, pero en su lugar encontraron una casa grande. Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para esa familia, que seguramente había tenido que abandonar ese lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había apoderado de ese lugar y había construido un mejor hogar.
¿Adónde habían ido este hombre y sus hijos? ¿Qué hubiera pasado con ellos? Todo esto pasó por la mente del joven discípulo mientras, vacilante, se debatía entre llamar a la puerta y conocer el destino de los antiguos habitantes o continuar el viaje y evitar confirmar sus peores sospechas.
Cuál sería su sorpresa cuando el hombre que vivía en esa casa hace un año saliera del interior de esa casa. ¿Como es posible? preguntó el joven. Hace un año, en nuestra breve visita aquí, fuimos testigos de la profunda pobreza en la que te encontrabas. ¿Qué pasó este año para que todo esto cambie?
Sin saber que su discípulo y su maestro habían causado la muerte de su vaca, el hombre relató cómo, el mismo día de su partida, un matón, envidioso de su vaca, había sacrificado al animal.
El hombre continuó contándoles a los dos viajeros cómo su primera reacción ante la muerte de la vaca había sido de desesperación y angustia. Durante mucho tiempo, la vaca había sido su única fuente de sustento. Ser dueño de esta vaca le había ganado el respeto de sus vecinos menos afortunados, quienes envidiaban no tener un bien tan preciado.
Sin embargo, continuó el hombre, poco después de ese trágico día, decidimos que, a menos que hiciéramos algo, nuestra propia supervivencia probablemente estaría en peligro. Así que decidimos limpiar un poco de tierra en la parte de atrás de la choza, conseguimos algunas semillas y decidimos sembrar verduras y legumbres con las que pudiéramos alimentarnos.
Después de un tiempo empezamos a vender algunas de las verduras sobrantes y con ese dinero compramos más semillas y comenzamos a vender nuestras verduras en el puesto del mercado. Para que pudiéramos tener suficiente dinero para comprar ropa mejor y arreglar nuestra casa. De esta forma, poco a poco, este año nos ha traído una nueva vida.
El maestro, que había permanecido en silencio, atento a la fascinante historia del hombre, llamó a un lado al joven y en voz baja le preguntó: ¿Crees que si esta familia todavía tuviera su vaca, estaría donde está ? ¿Este Dia?

Conclusión
Esta es una historia muy real, que quizás ni nos esté pasando a muchos de los que estamos estancados, porque en la vida nos aferramos a cosas como un salario, un trabajo que quizás ni siquiera nos satisface, pero solo estas cosas nos dan seguridad. o el consuelo que nos hace ignorar caminos que estamos omitiendo hacia el éxito.
Lo que debemos hacer para que nuestra vida cambie dejando ir la vaca.
Trayendo esta historia a mi vida, estuve 15 años trabajando en una entidad que solo ganaba un sueldo de menos de un dolar, que no me servia de nada pero era lo unico que tenia en ese momento, he estado dejando mi trabajo por un año (deje ir a la vaca) en este tiempo que he estado alejada de mi trabajo he estado mas integrada haciendo post en plataforma de blochchain entre ella Serey donde mi economia ha cambiado y mejorado, nunca crei que estaría escribiendo post y mucho menos en una plataforma relacionada con finanzas y criptomonedas, o que es de negocios, afiliados y marketing, desconocía esta habilidad que estaba dentro de mí para vivir solo de conformidad con un salario marginal, pero creía que era lo que tenía que no había diferentes posibilidades de tener ese trabajo. Si yo estuviera en ese mismo trabajo hoy,
Pude ver renunciado a mi trabajo pero no a mi creatividad, donde hay que activar las neuronas, ser personas creativas, ingeniosas para encontrar la solución al problema que se presenta, no solo ver el problema que tenemos. Porque los problemas no son lo que te pasa, sino cómo buscas la solución a ese problema.


Muy buena enseñanza al estilo parabola y tambien muy cierta, las personas prefieren sufrir que salir de su comodidad que al final es su costumbre, uan forma de masoquismo existencial.